Desde su creación, el modelo "Gestión de lo Imperfecto" no ha hecho sino extenderse, y ser solicitado por nuevas organizaciones para emplearlo como metodología de análisis y definición estratégica.
La emocionalidad es fundamental en la toma de las más importantes decisiones. La Gestión de los Sentimientos es imprescindible y abre inmensas perspectivas para la mejora de las organizaciones.